Dic 29

Contundente análisis de José Pablo Feinmann, publicado el domingo 27/12 en Página12.
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Un Exceso De Verdad

“Seamos claros: soy nazi.” Así empieza un texto de Ignacio B. Anzoátegui. Autor católico, furioso antimarxista, antiliberal, pluma ágil, acerada, sabía herir fieramente con sólo una frase: “Dijo Gobernar es Poblar. Y nunca se casó” (sobre Alberdi en Vidas de muertos). Hoy está olvidado, pero muchos lo recuerdan y veneran. La frase Seamos claros: soy nazi es un ejemplo de algo que llamaremos verdad incondicional. Al falangista y nazi Anzoátegui no le preocupan los condicionamientos de la verdad. Sólo le importa decirla. Una verdad –sobre todo en política: Anzoátegui era un ideólogo y un político– se pronuncia en medio de múltiples condicionamientos. Está condicionada por el tiempo: ¿es el momento de decirla? Ese momento está condicionado por la circunstancia que atraviesa el partido político en que se ubica el que dice la “verdad”. De aquí que los intelectuales se sientan excesivamente condicionados dentro de los partidos políticos. “Guárdese este artículo, che. Por ahora no podemos decir eso. No podemos –escuche bien– ni que se sospeche que lo pensamos.” “Pero yo lo pienso ahora y quiero decirlo ahora.” “Oiga, idiota, usted se metió en un partido. El que decide cuándo hay que decir algo es el partido. No usted. O lo entiende o se va.” El momento de una verdad no es, entonces, el que surge de la conciencia del intelectual orgánico, sino de la coyuntura del partido. Vivimos en medio de complejas tramas históricas. En cada una de ellas hay cosas que se pueden decir, otras mejor no.

Me refiero al error-Posse. Macri decide ponerlo en un cargo de alta jerarquía. ¿Sabía quién era Posse, qué pensaba? Por bien de Macri debemos postular que sí. La otra postulación –que no sabía nada– es absurda o lo arroja al dilatado universo de la política en tanto vaciedad o bobería. Dejemos de lado la bobería. Concentrémonos en la política en tanto vaciedad. Macri podría decir que es la que él ha prometido y desea ejercer. Recordará que se presentó ante el electorado como un buen administrador, como un exitoso hombre de negocios, talento que le venía de un linaje familiar que su padre expresaba lustrosamente, un poco a lo Corleone, pero, ¿a quién le importa? La política alla Corleone es una de las grandes caras del capitalismo actual y saber manejarse en sus sombríos y, con frecuencia, sucios y hasta peligrosos laberintos es un arte no desdeñable. Todo buen administrador debe conocer ese arte. El corleonismo no tiene ideología. Sólo quiere hacer negocios en un medio fértil y que otorgue seguridad, la seguridad que ha pedido ese señor norte-americano que no hace poco vino al país para declararlo inseguro. Lógico: si está gobernado por guerrilleros sedientos de venganza, fue su mensaje subterráneo, que se cuidó de decir. Porque se podía decir una verdad. Pero no toda la verdad. Acaso diciendo una parte se adivine la otra. Así, Macri fue –hasta no hace mucho– el administrador pulcro. No le salía una, es cierto. Pero tampoco incurría en estridencias ideológicas que señalaran que no era lo que decía ser: un apolítico que viene a administrar una empresa. Si le creemos esto podríamos creerle que poco sabía de Posse. Que lo puso porque pensó que haría una gestión adecuada. Porque la política ya no es política, ya no es ideología, es gestión. “Venga y gestione, doctor Posse. Gestione la educación.”

Poco tiempo antes le había pedido a un policía con pinta de duro que gestionara la policía y el orden en la ciudad de Buenos Aires. Caramba, lo que es buscar sólo la eficacia sin prestarle atención –por secundarias– a otras facetas de aquéllos a quienes se les pide esa eficacia. Sucedió que este policía había sido eficaz pero por medios no convencionales. O tal vez demasiado convencionales. Porque, ¿qué es lo convencional? Primera posibilidad: ¿Arrestar a un sospechoso y torturarlo hasta hacer de él no un sospechoso sino un culpable, tal vez muerto, pero culpable al fin? Segunda posibilidad: ¿O arrestar a un sospechoso, considerar que es inocente porque no se ha demostrado su culpabilidad, respetar sus derechos humanos (que son los de los ciudadanos ante los posibles excesos del Estado y no al revés), buscarle un abogado y luego juzgarlo? Nos guste o no (y no nos gusta), la convencional es la primera posibilidad. De aquí que los derechos humanos sean para los delincuentes y no para los policías. La derecha suele indignarse por eso. Sucede que es ignorante o finge serlo. Los policías son parte del Estado. Todos pagamos para que el Estado tenga policías, les dé casa y comida y los destine a protegernos. Al policía lo protege el Leviatán. Nada menos. Pero el Leviatán suele ser brutal, suele vejar a quienes atrapa, suele torturarlos para arrancarles confesiones o lo que sea. Para esta gente –en conocimiento de esas situaciones– se han creado los organismos de derechos humanos. Hay que entenderlo. Porque no hay gobernador de la provincia de Buenos Aires que haya asistido al sepelio de un policía muerto en un enfrentamiento con delincuentes a quien no se le parara al lado un comisario temible y, señalando al muerto, no le preguntara: “¿Y para él? ¿No hay derechos humanos para él?”. No, él tiene que respetar los derechos humanos. El es el Estado. Y a él, como parte del Estado, es el Estado el que debe cuidarlo. Es así. Lo demás es escoria ideológica fascista que está diciendo: “Si los subversivos de los organismos de derechos humanos no se ocupan de los policías que mueren es porque están a favor de la delincuencia. Si los policías no tienen derechos humanos, no tienen por qué concedérselos a los delincuentes”. Que es lo que quieren demostrar los amigos del gatillo fácil y la picana. Como el error-Posse. Que hasta eso defendió. A la policía del gatillo fácil.

Posse dijo la verdad. Dijo la verdad que no había que decir. La que desnudó a todos. En primer lugar, a Macri. No es un pulcro hombre de gestión. Tiene ideología. Está atiborrado de ideología. El otro candidato era el rabino Bergman. Habría sido fascinante escucharlo. Tuvo una idea genial, claro que sí. No a cualquiera se le ocurre la propuesta de reemplazar en el Himno la palabra libertad por la de seguridad. A algunos les habrá gustado. Pero muchos fachos antisemitas se habrán encendido de furia: “No se puede sumar a los judíos a nuestra causa patria. Apenas toman algo de vuelo ya nos quieren cambiar el Himno”.

Posse cayó víctima de la verdad incondicional. No quiso condicionar su palabra. Largó lo que sentía y lo que pensaba. ¿Macri lo autorizó? ¿Pensó que el ambiente ya estaba maduro para un tipo así? ¿Le dijo dale, largate que no pasa, que ya es hora de decir las cosas de frente? Posee las dijo así. De frente. Que el gobierno es troskoleninista. Que está lleno de guerrilleros, que ese resentimiento los lleva a juzgar a los militares, que se incurre en un “exceso de justicia”. Lo meritorio de Posse es que dijo lo que toda la derecha piensa y no dice o lo dice con veladuras, con cautela, con esprit de finesse. Posse es a Macri lo que Cabildo a Morales Solá. Tengo un par de amigos en el Ministerio de Defensa que me han confesado su metodología: para entender qué quieren realmente decir, decir a fondo, los artículos de Grondona y Morales Solá los cotejan con los de Cabildo. Pero, qué cosa con este gobierno de Cristina Fernández. Confunde a tantos. Me llegó un mail de un aprendiz de politólogo en el que se propone a la militancia aguerrida derrotar a los enemigos del pueblo, redistribuir la riqueza, terminar con el hambre, que no haya más pobres, que paguen más los que más tienen y conquistar una patria liberada. Se parece a la Proclama del ERP ante la asunción de Cámpora. “Este gobierno es reaccionario porque no va a expropiar a la oligarquía ni a los monopolios”, etc… El método es más que conocido, eterno: se ponen bien a la izquierda y acusan a todos los demás de posibilistas, cobardes o reaccionarios. Total, nunca van a ser gobierno ni tener que rendir cuentas. Las palabras les salen gratis. Las promesas también. Con sus grandes proyectos se compran una gran moral y desde ahí escupen a todo el mundo. Posse, sin embargo, no ve en este gobierno a un conjunto de posibilistas que no hacen nada por el pueblo. Ve troscos por todas partes. Ve marxistas. Ve montoneros. Ve gente con arito. Ve rockers que van a cantar con las Madres. Posse, en suma, no dijo su verdad. Dijo la verdad de la derecha argentina. Esa que no salió a condenarlo. Porque –por ahora con cautela– piensa como él. Tal vez la democracia esté en deuda con este hombre hasta los días de su ocaso, que ya llegaron.

© 2009 José Pablo Feinmann para Página12
Nota Original

Escrito por F.- a la hora: 11:39
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Dic 11

La Ciudad de Buenos Aires tendrá como Ministro de Educación a Abel Posse, quien fuera cónsul en Venecia por la dictadura de Agustín Alejandro Lanusse hasta 1976, luego director del Centro de Cultura de París (1981), hasta 1985 y embajador en Perú durante el menemismo, donde defendió el gobierno de Alberto Fujimori.

Mauricio Macri mantiene la línea ideológica que mantuvo siempre y, en ese sentido, nadie puede sorprenderse por las designaciones que hace.

Algunas declaraciones de Posse, el nuevo Ministro de Educación:

Se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista logrando el cometido de aniquilar la guerrilla en sólo diez meses. Los oficiales y hasta los soldados son procesados y reprocesados en un ejercicio de venganza disfrazada de justicia.

Argentina “es el país que llega hasta la indefensión nacional para castigar a un Ejército por hechos de hace cuatro décadas” e “indemniza subrepticiamente a quienes participaron de un alzamiento contra el gobierno democrático. El Estado ordenó indemnizar y exculpar a los subversivos.

Los guerrilleros que rodean a los K, aunque ya estaban generosamente indemnizados por su derrotas de los ’70, lograron afirmar la tarea de demoler las Fuerzas Armadas, lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea represiva concediendo excarcelaciones a una gran cantidad de menores

Contra los militares se hizo más justicia de la debida –eso es injusticia–. Se anularon indultos con irritante parcialidad, al punto de que asesinatos y estragos masivos causados por los insurrectos aparecen como actos no condenables. Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, sin el cual sería imposible comandar una guerra.

El gatillo fácil lo tienen en nuestro país los delincuentes (…) La policía no actúa con todo su poder, ni con la energía suficiente, que no tienen armamento ni convicción de ser el brazo armado del Estado

Los Kirchner se deslizaron con indiferencia y prohijaron el vandalismo piquetero, el desborde lumpen, la indisciplina juvenil. Lograron demoler el básico esquema constitucional de orden público y de ejercicio de la fuerza exclusiva del Estado para cumplir con la misión esencial de reprimir. Reprimir es obligación del Estado. Se enfrenta al delincuente para garantizar la vida del ciudadano con sus libertades (la de circular libremente, por ejemplo). Lograron infectar con un virus ideológico la garantía elemental de seguridad.

Hoy el vandalismo, el piqueterismo politizado y la protesta de tantos desamparados se derraman por las calles con su perfil agresivo.

Hoy vemos la degradación familiar, padres que no controlan a sus hijos, jóvenes drogados y estupidizados por el rock.

No vamos a hablar de los que son rechazados con el arito y la droga en el bolsillo, a ésos nosotros no los defendemos” (como embajador en España, sobre los argentinos que viajaban).

Baseotto procede con pasión cuando señala que repartir esos preservativos conlleva un acto escandaloso: de algún modo, se banaliza la sexualidad, se suspende el pudor como estilo de una sociedad católica. Al recibir los preservativos repartidos como caramelos, los chicos quedan perplejos. ¿El pudor de las familias carece de todo sentido?

Sin prevenciones espirituales, morales y religiosas, tácitamente se invita a la banalización del sexo y también a la precocidad sexual. Se preserva el cuerpo y se sigue enfermando el alma juvenil.

Las cerca de 10.000 personas que asistieron ayer al Rosedal de Palermo al acto del campo, deben estar contentas con este digno representante de la “democracia, el federalismo y la paz”.

Fuente: Pagina12

Escrito por F.- a la hora: 12:11
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Nov 30

Festejos en Uruguay

Festejos en Uruguay

Festejos en Uruguay

Las imágenes del festejo por el triunfo del Frente Amplio, son impresionantes y hablan por sí mismas.

Feliz por los uruguayos y feliz por Vero, dejo, a continuación, una editorial escrita por Federico Fasano Mertens en el diario La República sobre este nuevo triunfo de la izquierda en el hermano país oriental.
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Del aljibe al sillón

Las marmitas del futuro volvieron ayer a calen- tarse con el fuego de los sueños.

La década progresista ya es realidad.

Nuestra Nación ya tiene un nuevo Presidente. Se llama José Mujica Cordano y lleva en sus alforjas el proyecto histórico y aggiornado del Frente Amplio, el partido que lo catapultó al poder en olor de multitudes. Su objetivo será, transitando por el injusto capitalismo, probar que el humanismo socialista sigue siendo el horizonte insuperable de nuestro tiempo.

Con el triunfo de ayer, el Frente Amplio pasa a ser la primer fuerza política de la izquierda en América Latina que obtiene por dos veces consecutivas el gobierno, con dos candidatos distintos, sin apelar a la reelección, como lo hicieron con el apoyo de sus pueblos los presidentes progresistas de Brasil y Venezuela, Luiz Inácio da Silva y Hugo Chávez Frías.

El centenario proyecto del partido conservador volvió a ser derrotado por la guillotina de las urnas. El anciano régimen sostenido por ambos partidos tradicionales no pudo recuperarse. La “santa alianza” de los blancos, colorados, independientes, todos contra el Partido del cambio, no fue suficiente. No comprendieron la lección de la historia dictada con pedagogía inusual hace ya 5 años. O no entendieron lo que está pasando o ya pasó lo que estaban entendiendo. Lo cierto es que el Partido Conservador del tradicionalismo es una idea cuyo tiempo ha pasado. Ayer fue nuevamente devuelto a su inmenso anacronismo.

El viejo sistema patrimonialista sostenido por una red de complicidades que protegía intereses creados desdibujando la frontera entre el uso del patrimonio público y privado se lanzó de nuevo al ruedo creyendo que esta vez, sí, recuperaría el poder arrebatado limpiamente en las urnas, por décadas y décadas de hartazgo e injusticias.

Los simulacros de democracia y la mentira como orden político de pensar y actuar han entrado en una crisis terminal.

No supieron leer los anuncios y la digestión de la historia se los tragó.

Con esta segunda y contundente victoria popular el difícil tránsito de la izquierda, desde los mitos hacia la historia, se ha consumado.

La izquierda uruguaya volvió a recitar su poesía. Poesía en griego (poiseis) significa “hacer que ocurra algo extraordinario”. La mayoría de los ciudadanos se convirtieron en poetas del cambio, renovando los votos, las utopías y las esperanzas de 2004.

Las claves del triunfo abrevan primero en los avances sociales del gobierno conducido por el estadista Tabaré Vázquez Rosas, que avanzó hasta donde pudo con el programa de la izquierda uruguaya, después en la decidida y leal participación del economista Danilo Astori en la campaña electoral y finalmente en el carisma, el estilo y la transparencia del candidato único del Frente Amplio, José Mujica Cordano, que arrebató de los territorios habituales de la derecha, al interior del país y a los sectores urbanos más postergados de la población.

El mismo partido con diferente candidato. Mujica se dispone a ser el continuador de las políticas ejecutadas con eficiencia y mesura por Tabaré Vázquez. Pero el proyecto profundizador que representa implica matices, tiempos y gradualismos distintos al del primer período que está culminando.

En términos de alumbramientos fermentales, poniendo la mirada en la primera revolución social de la historia, allá por 1789, Tabaré fue un girondino radicalizado y Mujica será un jacobino moderado. A Tabaré no le hizo mella la fatiga del poder, a Mujica no le hará mella la fatiga de la historia.

Mujica intentará llevar a la práctica la combinación formidable de la energía ética con la visión realista que lo caracteriza. Tanto Platón como Sócrates, el idealista y el racionalista, postularon el logos (discurso verificable) frente al mithos.

Mujica intentará, creo yo, con éxito, trocar su ética de la obstinación en la ética de la responsabilidad compartida democráticamente sin olvidar su ya probada ética del compromiso.

Tabaré Vázquez creyó que el Estado es la casa de los consensos y que la política es el arte de sumar consensos y restar diferencias. También Mujica cree en esas ideas y que vencer no es lo único deseable ya que la verdadera gloria estriba en convencer. Y fue así que convenció al interior del país y a los sectores más desposeídos.

Pero también cree en la crítica como cirugía de la historia y que el progreso sólo nace del conflicto y de la confrontación pacífica y dialéctica. Sólo por esa vía, como bien señaló un cientista latinoamericano cuyo nombre no me acuerdo, hay progreso en el pensamiento, en las leyes y en la sociedad, y no en la armonía, que siempre es una hipocresía social. ¿Cómo es posible armonizar con las mafias?

Para ello deberá desmontar la impresionante red de prejuicios que la derecha y la casi totalidad de los medios de comunicación liderados por “El País” y el semanario “Búsqueda” construyeron contra su imagen. Es más fácil desintegrar un átomo que superar un prejuicio, decía el físico y matemático alemán Albert Einstein. No le será fácil entonces a Mujica la tarea que le cupo en suerte.

Afiliado a la tesis del radicalismo democrático, alejado de todo fundamentalismo ultrista, Mujica llevará a cabo la estrategia del Frente Amplio contenida en su proyecto histórico.

De las dos estrategias para la emancipación social que obligan a optar por la ruptura anticapitalista para emancipar o la emancipación sin ruptura, el Frente Amplio eligió la segunda opción en esta etapa especial, alineándose con la mayoría de las fuerzas de izquierda del continente.

En Uruguay aún no es mayoría la cultura anticapitalista y ese es un escollo insalvable para el rupturismo.

Sin embargo, es posible sembrar embriones de un nuevo humanismo socialista.

El neodesarrollismo de izquierda que profundizará Mujica, enfrentándolo al neoliberalismo y al neodesarrollismo de la derecha, implica la expansión de la propiedad pública y la consolidación de la autoadministración popular. Un trayecto lento, pausado pero firme, sustituyendo progresivamente las normas de la competencia, la explotación y el beneficio injusto por la satisfacción colectiva e individual de todas las necesidades de los uruguayos.

La izquierda uruguaya no se propone en esta etapa histórica desarrollar un proyecto anticapitalista, pero ello no le impide reconocer que su lógica de la igualdad nada tiene que ver con la lógica del lucro y la desigualdad que es la lógica del capital y sus profetas.

La esencia de la izquierda es el igualitarismo, no como la utopía de una sociedad donde todos son iguales en todo, sino como tendencia a exaltar lo que convierte a los hombres en iguales respecto a lo que los convierte en desiguales.

Privilegiando las políticas que tiendan a convertir en más iguales a los desiguales. Hobsbawm afirmaba con claridad que “si no creemos que la búsqueda incontrolada de las ventajas privadas a través del mercado produce resultados antisociales y catastróficos; si no creemos que el mundo actual exige un control público y una administración, gestión y planificación también públicas de los asuntos económicos, no podemos llamarnos socialistas”.

Y el genio de Tréveris, don Carlos Marx, mucho antes, no dudaba en afirmar que “el capital es trabajo muerto que sólo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar el trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo vivo chupa”.

Ricardo, padre del liberalismo económico, también coincidía con Marx, padre del socialismo científico, al sostener que el capital no es más que trabajo acumulado.

Pero descartar un proyecto anticapitalista no implica traicionar las ideas fundantes de la izquierda uruguaya, si ésta y el nuevo Presidente de todos los orientales continúan transformando el demopoder tradicional en demodistribución don- de haya para el pueblo más igualdad en los beneficios y menor desigualdad en las pérdidas. Si sepulta bajo tierra a esos operadores del pasado que abogaban por las políticas a largo plazo mientras se dedicaban a las ganancias a corto plazo. Si profundiza la revolución productiva con equidad. Si profundiza aún más la guerra contra la desocupación advirtiendo que en el mundo, precisamente el trabajo está desapareciendo en la sociedad del trabajo. Si termina de desmontar a un Estado que era un Robin Hood al revés, un Estado que le quitaba a los pobres para darle a los ricos. Si apuesta a la educación como el pan del alma. Si dedica más tiempo aún para convertir a los súbditos en ciudadanos. Si privilegia el desarrollo de las personas por sobre el desarrollo de las cosas, impidiendo la comercialización de los seres humanos. Si se preocupa por la desmovilización de la sociedad y mantiene a ésta alerta y despierta. Si advierte el peligro de la fragmentación e incomunicación del pueblo, motorizada por los grandes medios audiovisuales y escritos, así como el desinvolucramiento político de los ciudadanos que los dejan casi inermes ante los forjadores de opinión, esas fuerzas masivas especializadas en parcelar el conocimiento, desmenuzar la cultura y mutilar la reflexión. Si desarrolla las cinco reformas estructurales contenidas en su plan estratégico, la reforma productiva, la reforma distributiva, la reforma social, la reforma del Estado y la reforma comunicacional. Si reconoce que la izquierda durante su primer período de gobierno detuvo la desigualdad pero no pudo revertir totalmente las diferencias sustanciales que produjo la crisis de 2002. Se frenó la tendencia desigual al duplicar el salario mínimo, implantar el IRPF y aumentar sustancialmente las asignaciones familiares, pero en el segundo período es necesario elevar el porcentaje del quintil 1 que no supera el 5% y reducir el quintil 5 que se apropia de casi la mitad de la riqueza nacional. Si proclama y fomenta la libertad del ciudadano contra la opresión del poder económico y comunicacional, así como el significado laico de la alegría de vivir contra el miedo de la transgresión, y la razón contra el dogma y también la fraternidad contra el servilismo. Y si finalmente sigue sembrando para facilitar el pasaje de la débil democracia representativa a una vigorosa democracia participativa.

Que importa entonces, si se obtienen todos estos objetivos, que la izquierda hoy no proclame un proyecto anticapitalista en este momento de la historia, cuando aún no ha alumbrado el nuevo paradigma humanista que termine con la explotación del hombre por el hombre.

Para ello es imprescindible entender que a la recuperación de la virginidad de la mirada, obtenida por el gobierno de Tabaré Vázquez, debe seguir ahora la pérdida de la inocencia. Porque no se trata de un juego ceremonial sino de construir poder para poner de pie a una democracia en serio. Y el adversario es formidable y si bien perdió el poder político, mantiene el poder comunicacional y el poder económico, y ambos coaligados son más letales que el poder político aislado. Por otra parte seguimos creyendo que un proyecto ético no tiene ninguna necesidad de ser inocente.

Le corresponde ahora al Presidente Mujica, a su gabinete y al partido que lo sustenta, asegurar con ahínco la estética de la unidad y la ética del compromiso. Les corresponde asumir la dirección moral e intelectual de la sociedad. Ser el manantial de los sueños de todos los uruguayos y uruguayas.

Finalmente como epílogo de este editorial, redactado en medio de la catarsis nacional de la inmensa jornada comicial de ayer, deseo rendirle homenaje a mi generación, ante el hecho formidable del primer guerrillero que asume en nuestra América del Sur, por la vía pacífica, la primera magistratura de la Nación.

La generosa y un poco ingenua generación sesentista, tantas veces denostada, sembradora de semillas minoritarias, marginales, cuando estábamos arrinconados, y todo parecía una brega de eternidad, recordando la tenaz construcción de las ideas de la igualdad y la justicia, durante la larga travesía de décadas por el desierto político, con pocas esperanzas, diezmada por el poder autoritario. Hoy esa energía moral sesentista vuelve a florecer aggiornada fundiéndose en el crisol de las nuevas generaciones progresistas, asegurando el segundo período de la refundación de nuestro país.

Honor a esos héroes olvidados, a esa generación olvidada, condición necesaria, aunque no suficiente, de este nuevo golpe de timón de la historia uruguaya.

© Federico Fasano Mertens para La República

Escrito por F.- a la hora: 13:28
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Abr 20

Eduardo Aliverti, periodista siempre lúcido y crítico, escribió esta nota para la edición de hoy de Página12, y me sentí obligado a postearlo porque coincido con cada una de las palabras.

Un debate de mosquitos
Por Eduardo Aliverti

La semana pasada redondeó el carácter politiquero, banal, de la ruta hacia el 28 de junio. Debe decírselo con el pesar de que una definición como ésa aporta porotos al discurso berreta de la “antipolítica”. Una retórica insuflada por los medios de comunicación que –por razones de campaña concreta contra el oficialismo o del mero negocio de la espectacularidad dramática– le trabajan a “la gente” sus costados más primitivos. El impactante asesinato de Valentín Alsina –al margen de los inventos mediáticos sobre cómo sucedió– reavivó en tal sentido emociones espantosas, estimuladas por esa irresponsable perorata de la “mano dura” en que convergen especímenes diversos.

Recórranse declaraciones y gestos del conglomerado dirigencial (lamentablemente: debe recordarse que eso no involucra con exclusividad a candidatos y expectables electorales sino a todo el álbum de figuritas, mientras tanto desprevenido –seamos suaves– cree que a la política sólo la hacen “los políticos”). Hasta hace no más que unos días, por ejemplo, los medios –como reflejo y como generadores– crearon la amenaza de una corrida hacia el dólar argumentando que el clima institucional, y las dificultades financieras de Argentina para hacer frente a sus compromisos externos generaban una incertidumbre creciente. Sin embargo, la realidad acaba de demostrar que los exportadores de granos empezaron a liquidar sus dólares y la presunta corrida se acabó en menos de lo que canta un gallo (lo cual no significa que no vuelvan los augurios pesimistas, y hasta las profecías autocumplidas, pero ya no será por los motivos que esgrimieron en su momento). Cosas como ésas, claro, no forman parte de lo que “la gente” denomina como “la política”, porque todos sabemos que los medios y los especuladores del agro-power no son sujetos políticos sino seres celestiales. En “la política”, en cambio y siendo que sacudirla es gratis porque no se corren riesgos, el kirchnerismo consumó la obscenidad de impedir que se declarara en el Congreso la emergencia sanitaria, bajo el impresentable pretexto de no alarmar a la población ni espantar al turismo. También es en “la política” que Elisa Carrió habrá de ubicarse como segunda de su lista porque, dijo, lo único que le interesa es acompañar a sus formidables candidatos, aunque si sólo se trata de acompañamiento testimonial no se explica por qué no va quinta o sexta. También es en “la política” que Julio Cobos usa su despacho de vicepresidente de la Nación para reclamarle al “campo” que unifique sus candidaturas. Y también es allí donde Macri juega al poker con De Narváez y Solá, bajando y subiendo aspirantes según necesidades de distrito y figuración sin que se cuestione qué programa de oposición y gobierno plantean. Por el contrario, los capitostes de la gauchocracia plantean que Carrió está despechada con ellos porque tras haberlos apoyado no se suben a la boleta de la Coalición Cívica. Un argumento quizá válido que no se les ocurrió ni antes ni durante su recorrida por todo el espectro opositor, para juntar lo que fuera contra la 125 en particular y a favor de sus negocios en general. Pero eso, desde ya, no es “la política” sino y simplemente un episodio coyuntural de la lucha de los productores agrarios, arrinconados por la baja del precio de la soja desde la burbuja estratosférica de los alrededor de 800 dólares por tonelada. Pobre gente, víctima de “la política”. Es impresionante la manera en que, por cierto que con la colaboración de su dirigencia, se carga allí, en la política, una especie de santo y seña para definir en dos palabras cuál es el motivo de todos los males de este mundo. No tiene nada de inocente, por supuesto. Cuanto más menosprecio popular hacia la política, mejor quedará ésta en manos de quienes la usufructúan con las peores intenciones.

Así, no es curioso que tanto desde el oficialismo como en las franjas opositoras se hable de la “politización” del dengue, sólo que en la acepción más despreciable del término. El dengue es una epidemia de carácter político obvio, en tanto remite a la pobreza, la exclusión social, la imprevisión del Estado en cualesquiera de sus alcances territoriales. Justamente, los temas ausentes de esta campaña electoral y del debate público en general. Son reemplazados por polémicas repugnantes, patéticas, en torno de erigir muros para separar a gente humilde de ricachones. O acerca de propender a la autodefensa vecinal contra “la inseguridad”, que en cualquier momento brasileñizará el objeto de estudio porque quedarán a un tris de defender la creación de escuadrones de la muerte para combatir la delincuencia. Parece mentira que, mientras las cárceles y las comisarías desbordan hasta el punto del hacinamiento, se insista con la cantinela de que los malhechores entran por una puerta y salen por la otra. ¿Cuántas cárceles más? ¿Cuántos patrulleros más? ¿Cuánta policía más? ¿Qué sigue después del eterno fracaso de todo eso? ¿Mandar a la calle a la Gendarmería, para habilitar otro kiosco de negocios mafiosos entre las “fuerzas de seguridad”? Parece mentira pero no lo es. Hace ya demasiado tiempo que se emperra en renovar su vigencia la frase de Brecht, a propósito de que no hay nada más cercano a un fascista que un pequeño burgués asustado.

Podría argüirse que, en definitiva, son ideas precisamente fascistoides que hay en cualquier sociedad y que en ésta no terminan de llegar a buen puerto porque –como en el caso de la muralla para proteger a los habitantes de La Horqueta– se frustran gracias a la acción de un conjunto opuesto e, incluso, de algunos comunicadores importantes que quedan en los medios del mismo sistema, capaces de conservar unos o bastantes gramos de cerebro ante determinadas locuras. Y que lo mismo ocurriría si frente a la psicosis constantemente recreada de lo que llaman “inseguridad”, que la pereza intelectual sólo circunscribe al delito, se asienta la aprobación de las justicias por mano propia, transformadas así en venganzas que encima son inútiles por completo. Puede ser. Pero cuando se llega al límite de que resultan habilitadas ciertas discusiones delirantes, en lugar de que ni siquiera haya la ocurrencia de promoverlas, se queda también al borde de atravesar la frontera. Y pasa a mejor vida una enorme porción del pensamiento crítico, que el ser humano debe conservar para diferenciarse de los animales.

Sin ir más lejos, en los dimes y diretes respecto del dengue, en vez de miseria, de falta de agua potable, de carencia de recursos, de basurales a cielo abierto, de viviendas precarias, de necesidades básicas insatisfechas, de la ignorancia o el desdén como producto de un Estado ausente y cómplice de la inequidad que es implícita al salvajismo capitalista, cuando quisimos acordarnos ya estamos hablando de repelentes, de espirales y de Aedes aegypti. Qué manga de pelotudos.

© 2009 Eduardo Aliverti para Página12

Escrito por F.- a la hora: 11:46
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Mar 18

Desde ayer me están llegando unos mails espantosos que, cansado ya de leer esta basura, contesto desde aquí, canción de Nine Inch Nails incluída a manera de dedicatoria.

“Estimados /as  Amigos /as”:
CORRIENTE CONVERGENCIA FEDERAL, espacio liderado por RICARDO LOPEZ MURPHY, junto a otros convoca a toda la ciudadanía a una participación activa en “DEFENSA de la LIBERTAD y la SEGURIDAD”.

Ricardo López Murphy… Qué bien, el mismo que fue ministro de economía de de la Rua, que pedía recorte del presupuesto de Educación y ajuste para mantener el “1 a 1”,, el mismo que coquetea políticamente, hoy con Elisa Carrió, ayer con Mauricio Macri

Hoy más que nunca es necesaria la participación  de todos los habitantes, dado que el problema de la inseguridad nos golpea a todos,  sin distinción  de clases o ideologías.

Qué entienden por seguridad? Desde cuándo no les importa la “distinción de clases o ideologías? Dónde estaban durante el Proceso? Dónde estuvieron todos estos años? Qué quiere decir “sin distinción de clases”? No afecta a todos por igual “la inseguridad”

La lucha por la defensa de la libertad y la seguridad tenemos que darla en varios frentes. PARTICIPAR, es el deber ineludible de la ciudadanía pues debemos hacer el gran esfuerzo de  dejar de ser Habitantes y pasar a ser Ciudadanos. Eso implica salir y ACTUAR.

De nuevo… Actuar es una obligación que deberían haber recordado hace muchos años. Justamente esta actual situación es el resultado de años y años de NO PARTICIPAR, NO ACTUAR, no involucrarse con  la realidad de millones de personas. Ahora están asustados y se acuerdan de actuar. Con qué derecho PIDEN a los demás que PARTICIPEN y ACTUEN?

Este es NUESTRO PAÍS, DONDE VIVIMOS. En las esquinas venden droga, también sabemos que a nuestros vecinos, a nosotros, al quiosquero, lo asaltaron 35 veces el último año y medio y que en cinco de esas oportunidades lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Que una estación de servicio fue asaltada 95 veces en dos años! Sabemos que en San Isidro ya no está el mismo policía de hace 25 años…lo asesinaron brutalmente. Sabemos del colectivero al que le amputaron un dedo por $ 30. Sabemos que  no hay 0 800 ni recompensa que nos devuelva a nuestra familia. Sabemos que por Lomas del Mirador hay una familia que se quedó sin padre por una camioneta, que arrancaron un padre a sus hijos sin tener piedad. Sabemos que en el Hospital se está debatiendo entre la vida y la muerte un joven trabajador cuyo fatal error fue querer defender la moto que tanto sacrificio le costo tener, LA LISTA ES INTERMINABLE…

Saben también que hay que hacer denuncias? Saben también que la policia en muchos casos está “arreglada”? Saben que en los Hospitales, hay mucha gente debatiéndose entre la Vida y la muerte por falta de elementos, por falta de presupuesto? Y que a ellos no los atacó ningún delincuente, sino la “suerte” de haber nacido en “otra clase social”? Para ellos hay “distinción de clases”.

Mientras leemos sentimos Impotencia. Este no es el país que queremos para nosotros, los tuyos, nuestros hijos…

Quiénes son “ustedes”? Qué entienden por “nosotros”. Gracias, no quiero que mi hija tenga nada que ver con “ustedes”.

TENEMOS que UNIRNOS para “DEFENDER LA LIBERTAD, LA SEGURIDAD, LA VIDA…”

la próxima víctima puede ser alguien cercano. No debemos faltar.
Por eso, el grito es uno solo:
¡LIBERTAD, DEMOCRACIA, SEGURIDAD, VIDA !

Todo esto de la “libertad, la democracia y la seguridad” suelen recordarme a los reclamos de burgueses asustados que terminan justificando la “mano dura” y se olvidan, no, digo mal, no se olvidan en realidad, es parte de su ideología de clase, reclamar “seguridad”, empezar por el culo del problema, al mejor estilo Blumberg (se acuerdan de Blumberg, ese honrado ciudadano que decía ser algo que no es?), en lugar de comprender (porque pensar es un esfuerzo que no están dispuestos a hacer) y exigirnos, ya que el Estado es el conjunto de los ciudadanos de un país (TODOS nosotros somos el Estado) terminar con la raíz del problema que es, justamente, la desigualdad de clases que ahora me piden que olvide.

Cuando la riqueza de un país se reparte mal, cuando se concentra en manos de pocos, la desigualdad, el hambre, la desesperación, la descerebración, golpea, primero, a los que tienen menos posibilidades, que son los más.
Estos, arrastran a los que tienen algo, que terminan siendo barricada de los que más tienen, que son los menos.

Únanse a los que tenemos nada, para reclamar un país más justo. La democracia que ustedes pretenden es heredera de la democracia griega, donde el “pueblo” eran los que tenían esclavos.

La “distinción de clases” la sostienen ustedes con estos reclamos de clase.

Marcha… Sí, marchen…

March Of The Pigs

Step right up
March
Push
Crawl right up on your knees
Please
Greed
Feed (no time to hesitate)

I want a little bit
I want a piece of it
I think he’s losing it
I want to watch it come down
I don’t like the look of it
Don’t like the taste of it
Don’t like the smell of it
I want to watch it come down

All the pigs are all lined up
I give you all that you want
Take the skin and peel it back
Now, doesn’t that make you feel better?

Shove it up inside
Surprise
Lies
Stains like the blood on your teeth
Bite
Chew
Suck (away the tender parts)

I want to break it up
I want to smash it up
I want to fuck it up
I want to watch it come down
I may be afraid of it
Let’s discredit it
Let’s pick away at it
I want to watch you come down

All the pigs are all lined up
I give you all that you want
Take the skin and peel it back
Now, doesn’t that make you feel better?
The pigs have won tonight
Now they can all sleep soundly
And everything is all right…
___________________________________

Marcha de los Cerdos

Redobla el paso
Marcha
Empuja
Arrastrate sobre tus rodillas
Por favor
Codicia
Comer (no hay tiempo para vacilar)

Quiero un pedacito
Quiero un pedazo de eso
Creo que lo está perdiendo
Quiero verlo caer
No me gusta cómo se ve eso
No me gusta cómo sabe eso
No me gusta cómo huele eso
Quiero verlo caer

Todos los cerdos están alineados
Te doy todo lo que quieres
Toma la piel y vuelve a pelarlo
Ahora, no te hace sentir mejor?

Mételo hacia adentro
Sorpresa
Mentiras
Mancha como la sangre en tus dientes
Muerde
Mastica
Chupa (las partes tiernas)

Quiero romperlo
Quiero destrozarlo
Quiero joderlo
Quiero verlo caer
Quizá le tengo miedo
Desprestigiémoslo
Piquemos de eso de todas maneras
Quiero verlo caer

Todos los cerdos están alineados
Te doy todo lo que quieres
Toma la piel y vuelve a pelarlo
Ahora, no te hace sentir mejor?
Los cerdos han ganado esta noche
Ahora pueden dormir ruidosamente
Y todo está bien…

Escrito por F.- a la hora: 13:32
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Jun 09

Hace unos días recibí de alguien a quien no voy a mencionar, un mail de un tal Jorge Daniel Díaz.
Por alguna razón, esta persona que me reenvía ese correo, supone (mal) que podría llegar a ser de algún interés para mí, cuando este tal Díaz es alguien que tiene, claramente, una ideología diametralmente opuesta a la mía.

A ellos le contesto desde aquí… Seguir Leyendo »

Escrito por F.- a la hora: 13:37
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Jul 24

Es común que hable mal de Micro$oft y sus productos y más aún de las polí­ticas comerciales e invasivas de esta empresa, aunque parece que a la gente le importa bastante poco lo que la computadora, mejor dicho, el software en ella, haga. Se trata de una cuestión de principios y derechos básicos. Sí­, es una cuestión polí­tica. La humanidad, el animal humano, destaca por sobre el resto gracias a la razón, y toda evolución humana está intrí­nsecamente atada a una serie de razonamientos y acciones que forman una polí­tica, la forma en que se llega a un objetivo, de una manera determinada. Mal que les pese a algunos ignorantes que se hacen llamar apolí­ticos, como si tal cosa existiera. Que todo les importe un carajo es el signo de la ignorancia y la desidia en la que nos han sumergido. Seguir Leyendo »

Escrito por F.- a la hora: 13:10
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