May 15

Casi cuatro meses han pasado desde la última vez que escribiera en este, mi blog, tan a la deriva a veces, tan intenso otras… En fin, heme aquí­, exponiendo y desnudando mis sentires… Seguir Leyendo »

Escrito por F.- a la hora: 20:53
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Ene 18

Feliz Cumple, Hija!

Hoy no tengo palabras, hija, con vos se terminan mis palabras…

Aunque puedo intentar decirte algunas cosas…

Decir que con vos se extiende el camino de mi existencia, se renuevan las oportunidades para un mundo mejor; que con vos nació la obligación de ser y estar mejor cada día, de aprenderte, de enseñarte desde los gestos, que son la mejor manera de formarte; con vos la fantasí­a y las risas, la tristeza a veces; las emociones a flor de piel con el sonido de tu nombre; los temores y las certezas; con vos el tiempo ha tomado forma, y le hemos ganado un poco a la muerte porque vos, hija, sos la Vida.

Te Amo Mucho.

Escrito por F.- a la hora: 0:00
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May 06

Tengo una de esas noches en las que estoy a mitad de camino entre las reflexiones profundas, y las ganas de exponer las conclusiones de tales reflexiones, y este sentimiento de ser sin más, leer de nuevo a algunos autores que me hacen sentir lleno (Bukowski, Nietzsche, algo de Marx, o algún otro de la misma densidad), fumar, ver las horas en el humo… Seguir Leyendo »

Escrito por F.- a la hora: 23:09
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Mar 31

El martes hubo una de esas tardes extrañas, de un clima gris, enrarecido, una especie de melancolí­a eléctrica que es el momento previo a la tormenta. La realidad en cámara lenta frente a mis ojos, la Vida, como la sangre, como los pensamientos, fluyendo a través de mí­…

Entonces fue cuando sentí­ está sensación que me aceleró el corazón, como ahora, al escribir, una fractura interior, con un sonido claro y fuerte, lleno de notas pretéritas. Con las primeras gotas de lluvia busqué refugio en algún lugar, en alguna vereda, donde no molestara a quienes circulaban y donde pudiera acomodar pluma y papel y escribir… A la una de la mañana, aún sentado en la calle, ahora en la oscuridad, puse nombre, al fin, a mi fractura…

01.- De la soledad

Todos estamos solos. No es la soledad del que se aí­sla, del ermitaño, del que no encuentra compañía, del que no tiene familia o amigos. No es una soledad poética, ni siquiera metafórica.

Los seres humanos somos animales sociales, dependemos del otro, otros dependen de nosotros, estamos vinculados por nuestras necesidades, desde el alimento hasta el afecto. Incluso un recién nacido en brazos de su madre está “solo”, no puede comprender el mundo nuevo que lo rodea, no puede expresar claramente lo que siente y nadie puede saber exáctamente qué ocurre en su foro más í­ntimo. Esa es la clase de soledad que nos afecta.

En algún punto diminuto, por no decir microscópico, de un universo incomprensiblemente vasto, perdido cerca del borde de una de miles de millones de galaxias, está este planeta que habitamos y llamamos Tierra, hogar de unos 7.000 millones de seres humanos. Somos menos que una gota de agua en un océano infiní­to.

La soledad de la especie humana en el universo conocido transferida a cada uno de sus integrantes. Cada uno de nosotros es un mundo solo, con su historia, sus procesos evolutivos, sus progresos intelectuales, culturales, sus guerras, sus muertes… Cada uno, reproduciendo a escala individual, la pequeñéz de la humanidad en el espacio inconmensurable. Todos, cada uno, solos.

02.- De lo humano

“El hombre no es una cosa, sino un ser viviente, que está siguiendo un conti­nuo proceso de desarrollo. En cada punto de su vida aún no es lo que puede ser y lo que posiblemente será” *

A través de un larguí­simo proceso natural, comienza a desarrollarse la Vida en el planeta. En en agua, primero, y millones de años más tarde, sobre la superficie. Y el hombre, por fin, como resultado de una serie de cambios a partir de la necesidad de adaptarse y sobrevivir, aparece, más o menos como hoy nos conocemos, hace unos 40.000 años. El hombre, dominando la Naturaleza, sometiéndola, separándose de ella indefectiblemente.

El Homo Sapiens, tal es el nombre cientí­fico de nuestra especie, que pertenece al orden de los primates, es el último vestigio del género Homo, surgido hace apróximadamente un millón y medio de años. Aunque comparte aún ciertas caracterí­sticas con otros animales, como puede ser la inteligencia, posee además la capacidad de razonar, es decir, de analizar crí­ticamente experiencias acumuladas, elaborar ideas, desarrollar conocimientos, aprender, y a partir de todo ello, proyectar en función de lo que le sirve y lo que no, lo que le satisface y lo que le produce disgusto. La diferencia que lo separa inevitablemente del resto de los animales, el pensamiento, que deja de ser simplemente un medio para asegurarse la satisfacción de ciertas necesidades y se convierte en un instrumento para comprender la realidad, para representarse a sí­ mismo en el tiempo, descubrirse, proyectar una idea de lo que aún no es y quiere que sea, de lo que quiere ser.

03.- De los sentimientos

El animal humano, como muchas otras especies, desarrolla inclinaciones hacia lo que le produce sensaciones placenteras o bienestar. Comparte con otros animales necesidades básicas, como pueden ser alimentarse, sobrevivir, protegerse; pero su capacidad de razonar lo eleva y lo lleva más allá de estas necesidades naturales, comúnes en todos los hombres. Son inclinaciones particulares de nuestra especie, que no tienen orí­gen biológico sino social, y son distintas para cada individuo, y las llamamos sentimientos y/o pasiones. Las más comúnes son el Amor, el odio, la alegrí­a, la tristeza, los celos, la envidia, la solidaridad, el egoí­smo, la competencia, etc. El Amor y el odio sean tal vez los más sobresalientes, y de ellos se desprenden muchas, sino la mayorí­a, de las acciones humanas a través de formas variadas de comportamiento.

04.- De la Vida

La Vida, dicho de un modo ordinario, es el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte de cualquier ser vivo, la existencia lisa y llana. Esta es una definición que, aunque correcta, carece de toda impresión que cada uno pueda otorgar subjetivamente a la idea de qué es la Vida y qué es vivir.

La mera existencia no implica Vida.

Podrí­a, tal vez, definirse a la Vida como perí­odo de tiempo, entre el nacimiento y la muerte, y las experiencias y acciones de cada individuo en relación consigo mismo y con otros. Aún suena incompleta, claro. Lo más probable es que existan tantas definiciones como seres humanos en el mundo. No hay forma objetiva, dependiendo del ámbito, de definir algo que cada uno siente de forma muy particular, puesto que ese “lapso de tiempo” entre nacer y morir, es vivenciado según las propias experiencias y la forma en que éstas nos impresionan y determinan nuestra manera de entender la realidad.

05.- El Fin De Las Explicaciones

No se trata del fin de finalidad u objetivo. Se trata del fin de lo que termina, de lo que no será más. Según la definición de la Real Academia Española, una explicación es:

1. f. Declaración o exposición de cualquier materia, doctrina o texto con palabras claras o ejemplos, para que se haga más perceptible.

2. f. Satisfacción que se da a una persona o colectividad declarando que las palabras o actos que puede tomar a ofensa carecieron de intención de agravio.

3. f. Manifestación o revelación de la causa o motivo de algo.

Hace ya muchos años que descubrí­ la soledad de la que hablo al principio, de esta especie de carga genética con la que nacemos los seres humanos. La soledad de la especie; la soledad del pensamiento; la soledad de la creación; la soledad del que no puede expresar o compartir un dolor que nada tiene que ver con lo fí­sico…

No me siento incomprendido porque no busco, y nunca busqué, la comprensión de los demás, no porque no me importa, al contrario, pero para nadie es fácil descubrir la naturaleza de los pensamientos y sentimientos de los demás, cada quien tiene su propio y vasto universo que explorar. No quiere decir esto que no lo intentemos, que no intentemos comprender a los demás, tal vez si hiciéramos el esfuerzo al menos, las relaciones entre los seres humanos serí­an algo mejor, pero, como dije, cada quien está embarcado en su propio viaje, tratando de descubrir qué es la Vida, o cuál es su sentido.

Para mí­, la Vida es un proceso indescriptiblemente hermoso, sí­, lleno de miedos, dolores y decepciones muchas veces, pero también lleno de belleza, de sorpresas, de alegrí­as. Y el fin de la Vida? No tiene ninguno. Qué sentido tendrí­a buscarle el sentido; es, en mi caso, una pérdida de tiempo. Al fin y al cabo, todo se termina un dí­a, y no puedo, realmente no puedo, dedicarle un segundo de mi corto tiempo a eso. Hay quienes no pueden imaginarse que la Vida sea un sinsentido, y buscan y pasan sus enteras existencias en la búsqueda de algo que posiblemente no puedan encontrar nunca.

Tal vez, la Vida sea sólo un perí­odo de tiempo vací­o que la Naturaleza, para mí­, o algún dios para otros, nos regala, en el que buscamos la forma de llenarlo, de que valga las penas. Cómo y con qué y con quiénes llenamos el vací­o es lo que hará la diferencia. Algunos intentarán llenarlo con objetos, otros con papeles, otros con ideas, otros con sentimientos de todas clases. Cada uno lo intenta como puede.

Sospecho que es eso, ese intento por llenar el vací­o lo que hace que la gente se encierre en sus problemas. Cada uno siente sus problemas como únicos, como los más dolorosos, como los más importantes. No sé si eso está bien o está mal, pero creo que en la medida que la gente se interesa sólo por lo que le sucede particularmente, pierde de vista la otra cuestión importante, los sentimientos.

Los afectos no nacen y mueren con uno. No es posible desarrollar sentimientos hacia los demás y de los demás hacia uno mismo si no intentamos involucrarnos, y eso implica, muchas veces, sufrimiento. Pero no hay cosa en el universo que exista sola. El sufrimiento existe porque existe la felicidad, la soledad, porque existe la compañí­a, la tristeza porque existe la alegrí­a, yo existo porque existe otro que me da existencia. No es verdaderamente tan complicado. Pero en tanto gastamos el tiempo de la Vida con nuestras inseguridades y egoí­smos, nos queda poco para lo demás.

Esta maravillosa capacidad humana de razonar, parece a veces puesta al servicio de lo superfluo, de lo cotidiano, del dí­a a dí­a, en lugar de lo profundo, en lugar de usarla para descubrirnos, para proyectarnos en el tiempo, en fin, de utilizar la razón para hacer del paso por la Vida el fin único de la existencia.

Me considero una persona completa, con defectos y virtudes, claro, pero completa. No tengo lo que otros pueden llamar problemas, todo se reduce, en mi caso, a circunstancias. Circunstancias económicas, circunstancias emocionales, etc. Mis circunstancias nunca son problemas, aunque haya quienes así­ las entiendan. En tanto circunstancias, siempre estoy conectado con los demás, con sus circunstancias y sus problemas, por cuanto todo lo que sucede a quienes me interesan siempre tiene prioridad sobre lo mí­o. Y sí­, muchas veces me siento defraudado, cansado, molesto, siento falta de reconocimiento o ingratitud, pero es lo que elegí­, elegí­ persistir en una conducta.

“Si presuponemos al hombre y a su conducta respecto del mundo como una conducta humana, sólo podremos cambiar amor por amor, confianza por confianza, etc… Si queremos influir sobre otros hombres, debemos ser hombres que actuamos sobre los demás de una manera realmente estimulante y promocionante. Todas nuestras conductas respecto del hombre y de la Naturaleza deben ser una manifestación cabal, correspondiente al objeto perseguido, de nuestra vida real individual. Si amamos sin suscitar un amor que nos corresponda, es decir, si nuestro amor como tal no produce un amor recí­proco, si mediante nuestra exteriorización vital como hombres amantes no nos volvemos hombres amados, ese amor es impotente, es una desgracia.” **

Claro que cometo errores, no soy perfecto. Muchas veces doy por sentado conceptos o ideas, tengo actitudes que, supongo mal, los demás comprenden. Los demás no son yo, no piensan o sienten de igual manera que yo.

Creo que soy un buen ser humano en general, conecto con la gente, con sus problemas, con sus historias. Supongo que es debido a la actitud que tengo frente a la Vida. Soy bueno para ayudar a los demás. A veces, la conexión es inmediata, a veces lleva tiempo, a veces, unas muy pocas veces, me involucro profundamente con alguien particular. Y no es que resuelvo los problemas de los otros, no se trata de eso, no puedo resolver los problemas de la gente. Se trata de acompañar, de escuchar.

Todos estamos solos. Todos nos sentimos solos…

En cuanto al Amor… El único Amor que no cambiará nunca es el que siento por mi hija Lara. Estoy lleno de amores de todas clases, mi familia, mis amigos, mis ex parejas, y todos contribuyen o han contribuí­do a ser quien soy, todos forman parte de mí­.

Me doy cuento, y esa es la naturaleza de esta sensación de fractura, que pasamos mucho tiempo, que pasé mucho tiempo, tratando de explicar, de explicarme. Las explicaciones.

Siento, en lo profundo de mí­, que la elección que hago de dejar de explicarme, implicí­tamente conlleva a otra soledad, la de no poder compartir con alguien, por lo dí­ficil de encontrar a quien pueda acompañarme con estas premisas emocionales o intelectuales.

Elijo vivir, no explicar. Las aclaraciones, en la mayorí­a de las parejas, terminan por convertirse en una demostración de quién aclara mejor y más fuerte.

Lo mí­o es el Devenir. El Devenir en todos los aspectos y circunstancias de la Vida, el Devenir como proceso por el cual un proyecto común es, un proyecto común llega a ser.

Para eso hay que tener más o menos en claro qué queremos y si queremos hacerlo más solos de lo que ya estamos.

Adiós a las explicaciones.

Mi adiós tiene tu nombre.

* Eric Fromm (El Amor A La Vida)
** Karl Marx (Manuscritos Económicos Filosóficos)

Escrito por F.- a la hora: 3:49
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Oct 22

Estoy lleno de recuerdos.
Soy recuerdo constante de otros, así­ como otros son recuerdos para mí­.
Estoy lleno de recuerdos y soy uno.
Recuerdos de recuerdos.

La memoria es la capacidad que tenemos de retener y recordar experiencias pasadas. Además, la memoria está intrí­nsecamente relacionada con el aprendizaje, con la adquisición de experiencias y conocimientos. Sin la memoria, este aprendizaje, esta acumulación de experiencias, ideas, conocimientos, etc., se perderí­a.

El olvido es la pérdida de la memoria.
La amnesia es una alteración de la memoria.

Fue esta tarde, entre palabras y hastí­o, que decidí­ adentrarme en estos terrenos. Las ideas empujan y mis manos parturientas de letras, finalmente, ceden.

Estoy muy cansado. El calor no me gusta y hace mucho. La idea del olvido no me gusta y, aunque es relativamente sencillo decirlo, es más que complicado explicar el por qué.

Volviendo a los conceptos básicos:
La Vida es tremendamente simple. Nacemos, crecemos, nos reproducimos (o no) y nos morimos.

Entre el nacimiento y la muerte ocurren una cantidad de situaciones que dependen, en un grado elevado, del contexto. Eso es el devenir.

Mientras el resto de los animales actúa según determina la naturaleza, el hombre ha pasado a un estadi­o superior al dominarla. Lo único de natural que queda en la especie humana es el acto de comer y cagar. Todo lo demás es producto de la evolución intelectual del hombre. El amor, el sexo, el odio, las ideas y la memoria incluí­dos.

¿A qué viene todo este discursillo? Viene a establecer unas ideas en el marco de un supuesto conflicto memoria-olvido.

No creo en el olvido.

Ya lo he dicho antes, soy el producto de la memoria y el aprendizaje compartido con otros seres humanos. Con algunos aprendemos más que con otros, pero todos contribuyen a la formación de nuestra persona.
El punto es que si pudiera volver en el tiempo, harí­a todo igual otra vez. Sé lo que sé y siento como siento por esa cantidad de experiencias que me forman. Si pudiera cambiar algo del pasado, ya no serí­a quien soy.

En las relaciones de pareja suele haber un sentido de posesión y pertenencia que lo dificulta todo. Por eso se habla de “negociar” con el otro: ceder algunos espacios de nuestra individualidad en función de un bien compartido y se espera que el otro haga lo mismo.

No está del todo mal.

Excepto que a veces el otro puede no estar de acuerdo y no ceder. Cuando la relación va por estos caminos, se crea una tensión y, más tarde o más temprano, termina por romperse.

Siempre resulta doloroso poner fin a una relación por lo que tácitamente representa: un ciclo de tiempo, esfuerzos, sacrificios, afectos y emociones de toda clase. En fin, representa un cambio. Puede ser para mejor o no, pero es un cambio.

Yo tengo buenos recuerdos de todas las mujeres con las que he compartido algo de mi Vida. Cada una ha contribuí­do a darle forma a mi manera de sentir. Y las recuerdo a todas, y las recuerdo bien.

Claro, la experiencia hace que uno encare las relaciones de una manera distinta. No siento lo mismo ahora que cuando tení­a 16 años. Por cuanto siento especial aprecio por las mujeres con las que me relacioné ya saliendo de la adolescencia y con las que aún puedo tener una relación de amistad, básicamente porque no tengo un sentido de posesión para con ellas.

No me pertenecieron nunca, nunca fueron mías, sólo compartimos una fracción de tiempo, una porción de Vida.

La Vida es muy valiosa. Un minuto, un dí­a, un año de ella es mucho. Tiene un valor que no puede medirse económicamente, ni emocionalmente. Hay quien dirá que tal o cual relación fue mala, que no le sirvió, que fue una pérdida de tiempo. Las cosas se ven distintas cuando las emociones que acompañaban a un nombre, un perfume o un gesto quedan en el pasado. Pero el pasado no es el olvido.

Sufrir, pero sufrir bien. Llorar, llorar todo y disfrutar el llanto, y degustar lentamente la sensación de dolor. Estamos vivos.

Algunos tiran bombas, aniquilan poblaciones enteras con niños y mujeres y hombres inocentes, y sienten absolutamente nada.

Qué tiene que ver con el amor? Todo.

El amor es una de esas expresiones humanas particularmente fuerte. Hay quienes creen que es una especie de fuerza que cruza el Universo… No es mi caso. Amor es el tí­tulo que le ponemos a determinadas relaciones y lo que esas relaciones implican. Por eso no existe una definición única de lo que es el Amor. Porque es tan particular como cada ser humano.

Pero eso que todos los seres humanos compartimos y que es la capacidad de “sentir emociones” está definida por la experiencia y el aprendizaje.

Dos personas no pueden sentir igual porque sus historias son distintas, porque la visión que tienen de la realidad es diferente, lo que no quiere decir que no puedan compartir una relación, tener proyectos, hijos y etc.

En fin…

En tanto haya seres humanos, no puede haber olvido. Quien pretende olvidar, está intentando no sólo negar una parte de su propia historia, sino a sí­ mismo.

Por eso no creo en el olvido.
Por eso no olvido a nadie.

Cada uno sabrá sacar sus propias conclusiones.

Si cambiara sólo una coma del libro de mi Vida, mi hija no estarí­a aquí­.

Estoy lleno de recuerdos y soy uno.
Recuerdos de recuerdos.

Somos los asesinos del olvido.

Escrito por F.- a la hora: 11:38
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